Día Mundial Dislexia

Hoy, 8 de octubre, se conmemora el día Mundial de la Dislexia, con el lema de #UnidosPorLaDislexia

“Mi hijo no escribe todas las letras en las palabras y cuando lee, lo hace muy despacio y cambia unas sílabas por otras”. Este es el testimonio de un padre que acude a nuestro centro demandando ayuda (intervención) para su hijo. 

Hablando con el niño sobre sus dificultades nos dice alguna frase tan dura como: “No quiero ir al colegio. Odio tener que leer en voz alta en clase. Todos los días me dicen que me tengo que esforzar más, pero yo ya me esfuerzo e intento hacerlo lo mejor que puedo.”

Testimonio de un padre  y su hijo con dislexia

¿Qué es la Dislexia?

Es un trastorno permanente, de origen neurológico, que afecta al aprendizaje de la lectura. Estas dificultades no están relacionadas con la inteligencia, ni con una causa emocional, motriz, sensorial ni ambiental.

Aunque se trata de un trastorno permanente, con una intervención adecuada y una metodología de enseñanza apropiada se puede superar en gran medida.

¿Cuándo se tiene más riesgo de tener Dislexia?

La Dislexia tiene una fuerte carga hereditaria. Si se tiene un hermano/a, padre o madre con dislexia, aumentan las probabilidades (25-50%) de que aparezca y de que ese niño/a sea más vulnerable a desarrollarla.

¿Es frecuente la Dislexia?

Es el trastorno de aprendizaje más estudiado hasta el momento y el de mayor prevalencia en la población. Hay estudios que indican que en un aula de 25 alumnos/as nos encontraremos al menos un niño/a con dislexia. 

La Dislexia debe ser atendida, no sólo porque la lectoescritura es una competencia básica para los estudios y un canal privilegiado para el acceso al conocimiento, sino porque tener Dislexia, se puede traducir en una serie de complicaciones en la vida diaria como ansiedad, baja autoestima, etc.

¿Cuáles son las dificultades de las personas con Dislexia?

  • Falta de exactitud lectora. Por ejemplo leen páltano en lugar de plátano (inversión), polo por pelo (sustitución), capesino por campensino (sustitución), garande por grande (adiciones)…
  • Velocidad lectora inferior a la esperada para su edad. Suelen ser niños/as que leen muy lento y con mucho esfuerzo.
  • Dificultad en comprensión lectora. Les cuesta activar los conocimientos precisos para enlazar las ideas, generar inferencias, encontrar la estructura y organización del texto.
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Es frecuente que aparezca también, acompañando a los principales, alguna de las siguientes dificultades:

  • En la escritura. La grafía puede llegar a ser ilegible, en espejo, mezclando mayúsculas/minúsculas, errores en ortografía…
  • En las matemáticas. Por ejemplo: comprender mal los números y sus relaciones, perderse en el cálculo e intercambiar procedimientos.
  • En la orientación espacial. Alteración en la integración izquierda- derecha, pérdida de objetos, etc.
  • En la orientación temporal. Complicaciones en el aprendizaje de series como los días de la semana, meses, etc.
  • En la motricidad fina y gruesa. Ponerse la ropa, abrochar botones, cortar con tijeras, etc.
  • En el razonamiento y la automatización. Aplicar conceptos, aprender las tablas de multiplicar, fórmulas, etc.
  • Dificultades para mantener la atención. Baja resistencia a la fatiga en tareas de lectura que implican esfuerzo mental sostenido.
  • Rechazo a la escuela, inseguridades y baja autoestima.

¿A qué edad se debe diagnosticar?

La edad indicada para hacer un diagnóstico definitivo de Dislexia es a partir de los siete años. 

Pero, no tener un diagnóstico de Dislexia hasta 2º de primaria, no excluye de que se realice una valoración y un seguimiento para intervenir, apoyar y ayudar niño/a desde que se manifiestan las primeras dificultades (riesgo de dislexia, retraso lectoescritor) y así evitar que las manifestaciones se agraven o condicionen al fracaso académico. 

¿Cómo es el proceso para confirmar o descartar la Dislexia?

Primero, se recopila la historia evolutiva, médica y educativa del niño/a a través de cuestionarios y la entrevista inicial con los padres. 

En el siguiente paso, se realiza la evaluación al niño/a con pruebas y escalas para valorar las capacidades intelectuales verbales y no verbales, y los procesos directamente relacionados con la lectoescritura. 

Finalmente, se analizan todos los datos recopilados y se extraen los puntos fuertes y débiles del niño/a, las capacidades y habilidades sobre las que es necesario intervenir y los parámetros concluyentes para afirmar o descartar la dislexia. 

¿Por qué es tan importante el diagnóstico?

  • Permite al niño/a descubrir que se le entiende y que se le va ayudar en los distintos contextos y áreas necesarias.
  • La familia comenzará a tranquilizarse al conocer el motivo de las dificultades de su hijo/a.
  • Permite al profesional (logopeda, psicopedagogo…) conocer el perfil completo del niño/a para diseñar un programa de intervención individualizado. 
  • Ayuda a orientar al entorno del niño/a (familia, profesores) sobre los medios más adecuados (que pueden hacer) para facilitar el aprendizaje del niño/a según sus características.
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¿Cómo es la intervención?

Nuestra experiencia nos dice que en la mayoría de los casos el niño/a que acude a consulta, se siente incomprendido e inseguro; necesita desde la primera sesión que creamos en él/ella, que lo motivemos y le expliquemos qué es lo que le sucede. 

La intervención logopédica será siempre individualizada y centrada en el desarrollo de las habilidades y procesos implicados en la lectura y escritura, los componentes del desarrollo cognitivo, las funciones perceptivas, motoras y ejecutivas; apoyándose en los puntos fuertes, para desarrollar los débiles.

Las herramientas que se emplean suelen ser atractivas, variadas e imaginativas para hacer de cada sesión un momento útil, divertido y de interés para el niño/a. 

Es cierto que el proceso de intervención es largo, pero en la mayoría de ocasiones el pronóstico es alentador, los niños/as consiguen paliar sus dificultades y mejorar notablemente su rendimiento. 

“Me tranquiliza saber qué es lo que le pasa a mi hijo y además estoy aprendiendo cosas de cómo puedo ayudarle desde casa. Veo como él poco a poco va perdiendo el rechazo a coger un libro y leer”.

El propio niño nos deja sorprendido con estas dos frases tan transparentes: “Ahora estoy contento porque estoy aprendiendo trucos que me ayudan. Ya no pienso en que soy tonto cuando leo”

Testimonio del mismo padre y su hijo, después del diagnóstico e iniciar la intervención

Falsos mitos sobre la Dislexia

“Los niños con dislexia solo necesitan esforzarse más para leer”. 

La realidad muestra que el cerebro de las personas con dislexia funciona de manera diferente, necesitando otros métodos y apoyos para obtener mayores beneficios. 

“La dislexia es un problema de visión”. 

Los problemas de visión no causan dislexia y las personas con dislexia no tienen más probabilidades que otras personas de desarrollar problemas de visión.

“La dislexia es un signo de bajo coeficiente intelectual”.

La dislexia no es signo de poca inteligencia. Ocurre en niños/as de todas las culturas y niveles de inteligencia. 

“La dislexia es una enfermedad” 

No es ninguna enfermedad, la dislexia es un trastorno del aprendizaje.

¿Tu hijo/a tiene dificultades en la lectoescritura?

¿Sospechas que pueda ser Dislexia?

Nuestra logopeda, Melisa Cotelo Chans, os atenderá encantada.

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