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Tengo depresión…

Tengo depresión…

depresión

“Te despiertas y abres lentamente los ojos, como si te costara un esfuerzo sobrehumano realizar ese pequeño acto. Una vez que has recobrado la conciencia de quién eres, lo primero que recuerdas es lo mal que dormiste la noche anterior. Inmediatamente acuden a tu mente todas las preocupaciones que no te dejaron pegar ojo y te convences de que el día que tienes ante ti no será mucho mejor. Te preguntas por qué deberías levantarte y enfrentarte a una jornada más. Entonces exhalas un suspiro, ese suspiro que todos conocemos y que, a fuerza de escucharlo, hemos aprendido a asociarlo inexorablemente con la tristeza y la desesperanza…”

Apatía, insomnio, pesimismo, soledad, desgana, falta de motivación, culpa, negatividad, frustración, aislamiento, pensamientos negativos y rumiativos, incapaz, lentitud, vacío, incomprensión, pérdida del control, falto de esperanza, pasividad, inútil…

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo, diferente (y no comparable) a cómo nos sentimos cuando tenemos un mal día o mala racha, o estamos tristes, ya que generalmente al día siguiente o pasado un tiempo, nos sentimos mejor. Sin embargo, si tienes depresión, cada día te sientes peor, sin motivo aparente y sin ninguna sensación de que ese estado vaya a cambiar.

Una persona puede tener depresión durante muchos años, sin saber realmente qué es lo que le está ocurriendo. Quizá no se encuentra a gusto consigo mismo, con los que le rodean, con su trabajo, con su vida en general. Nada le ilusiona y nada le apetece. Puede que haya intentado muchas cosas, como cambiar de ciudad, de pareja o trabajo, y aún así, sigue sintiéndose igual: vacío, apático o desdichado. Puede que incluso ya haya decidido rendirse y dejar de luchar.

Incidencia y obstáculos en la recuperación de la depresión

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la depresión es uno de los trastornos más frecuentes en nuestra sociedad, de hecho, en España un 25% de la población sufre algún trastorno depresivo, porcentaje que ha aumentado en los últimos años debido a la mala situación económica y social que estamos atravesando.

Existe una gran (y peligrosa) tendencia a la sobrediagnosticación y medicalización, lo que aumenta el rol de “víctima” pasiva de una enfermedad de la que no se puede salir sin tomar las pastillas, recayendo así todo el control en ellas y en los profesionales de la salud, en vez de en la persona. Esta pérdida de control dificulta enormemente la recuperación.

Un dato importante es que solamente un 2% de los casos de depresión requieren realmente de tratamiento farmacológico inicial, para después complementar con psicoterapia, mientras que en el resto de casos, el tratamiento primario es la psicoterapia.

Otro detalle importante es cómo se concibe la depresión y el hecho de que la persona tenga colgada la etiqueta de la depresión: “soy una persona depresiva” o “estoy deprimido”, ¿creéis que son lo mismo?

Existe una pequeña (pero fundamental) diferencia entre el “soy” y el “estoy”: el “soy” ancla a la persona en su papel de víctima, la culpabiliza y le otorga un carácter permanente de la depresión, mientras que si lo cambiamos por “estoy”, le devolvemos el control a la persona sobre su vida, la responsabilizamos de su cambio y le otorgamos un carácter transitorio a la depresión, lo que ayuda sin lugar a dudas a la recuperación.

Otro obstáculo en la recuperación es la moda actual de ser positivo y sonreírle a la vida. Esto que a priori puede parecer muy bueno, en muchas ocasiones provoca todo lo contrario. Y es que si a una persona que tiene depresión le dices que intente sonreír, animarse o tener una actitud más positiva, cuando obviamente por su situación ahora mismo no lo consigue, le estás transmitiendo que la depresión es su culpa por no sonreír, lo que no hace más que aumentar su frustración y paradójicamente, su depresión.

sylvie reuter depresion

Algunos síntomas de la depresión

  • Estado de ánimo depresivo durante la mayor parte del día
  • Aumento o disminución del apetito
  • Insomnio
  • Enlentecimiento o agitación: si es del primer tipo, tardarán en reaccionar ante los estímulos del medio, hablarán en un tono de voz bajo, piensan y se mueven más lentamente. Si es del tipo agitado, se moverán constantemente, no son capaces de estar quietos
  • Fatiga: constante sensación de cansancio
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos
  • Pensamientos distorsionados y rumiativos (constantes y obsesivos), incluyendo pensamientos sobre la muerte y el suicidio
  • Apatía: no tener ganas de nada, falta de motivación.. Hasta el punto de “no sentir nada”

depresión

Algunas de las cosas que hacemos en la terapia

  • Acompañarte y guiarte en tu cambio y recuperación, buscando nuevas alternativas de solución y construyendo juntos una realidad que sea más útil y mejor para ti
  • Cambiar el “soy depresivo” por “estoy deprimido” para recuperar la sensación de control y tomar las riendas sobre tu vida. Recuerda que la depresión no es permanente, es un estado transitorio.
  • Ayudar a eliminar el discurso depresivo pesimista, buscando tus logros, excepciones y recursos que antes te sirvieron y que ayuden a la recuperación.
  • Hacer más de lo que sí funciona y te sienta bien, y menos (o hacer algo diferente) de lo que no te produce ningún beneficio o aumenta tu malestar
  • Trabajaremos el cambio de la interpretación y significado que otorgas a las situaciones o pensamientos que te producen malestar
  • Poco a poco te iremos proponiendo que cada vez hagas más cosas, tanto actividades que dejaste, como nuevas que te puedan gustar
  • Ayudarte a focalizarte y centrarte en el presente, dejando atrás el revivir el pasado y las malas experiencias.

modelo blue & white

En definitiva, si tú o una persona que conoces, tiene depresión, busca a un profesional que pueda guiarte en tu camino a la recuperación mediante la psicoterapia y no mediante el uso de fármacos, ya que estos son como una tirita para tu malestar: hacen que pare la herida deje de sangrar pero no la curan.

Para terminar os dejo un vídeo muy interesante que recoge algunas imágenes del libro Yo tenía un perro negro, su nombre era depresión”, de Matthew Johnstone

 


 

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