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Familias y relaciones tóxicas

Familias y relaciones tóxicas

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Manipulación emocional, conflictos, faltas de respeto, culpabilidad, falta de comunicación ¿te suena?

Damos por sentado que nuestras relaciones más cercanas actúan buscando nuestro bienestar, porque quieren lo mejor para nosotros. Pero desgraciadamente no siempre es así.

En las familias es donde más se suelen dar las relaciones personales que denominamos “tóxicas”. A la familia no la escogemos, nos viene impuesta desde que nacemos, o más adelante cuando tenemos familia política.

¿Qué podemos hacer? Aceptarlos y adaptarnos, pelearnos y estar en constante conflicto, o alejarnos.

En una familia o relación tóxica es habitual que existan la manipulación y chantaje emocional, las faltas de respetomala comunicación (o falta de ella), conflictos constantes e incluso también violencia verbal o física.

Tipos de familias: rígidas y abiertas

Cuando se trata de familias, podemos hablar de aquellas más rígidas y otras más abiertas a los cambios.

En las rígidas, los familiares se relacionan entre ellos a través de lo que conocemos como roles de poder. Unos  familiares creen estar por encima de otros, lo que dificulta la expresión de emociones y la comunicación. Debido a esto nos podemos encontrar con una familia exigente y en la que es frecuente que se produzcan conflictos. Como ya habrás imaginado, una familia rígida suele ser generalmente tóxica.

La manipulación y el chantaje como forma de comunicación están a la orden del día por parte del familiar tóxico. Así como el constante deseo de ser querido y valorado en el familiar “no tóxico”. Esto explica en parte porqué a pesar de todo lo que nos hacen sufrir, somos incapaces de dejarles de lado.

Cambios en las relaciones en una familia tóxica

Si estás leyendo esto, puede que seas miembro de una familia o relación de amistad/amor tóxica. Probablemente seas el “no tóxico”: aquel al que suelen ir dirigidos todos los ataques de la relación.

A lo largo de los años una familia tóxica pasa por distintas etapas. Y los “no tóxicos” van saltando de una a otra: del victimismo a la frustración, a la impotencia, a la resignación, a la rebeldía y al conflicto constante. Sin olvidar en todo momento la esperanza milagro: ese deseo de que tu familia al fin cambie y sea “como las de los demás”.

Pero tristemente y por más que lo deseemos los patrones de conducta se repiten una y otra vez. Aumentan los conflictos y aunque no se quiere, se entra de lleno en el bucle de la toxicidad de la familia.

Incluso con frecuencia también empezamos relaciones de pareja o amistades tóxicas.  La baja autoestima y, entre otros factores, la dependencia emocional, nos pueden llevar a buscar de forma constante el agrado del otro. Sin importar a qué precio de nuestra salud mental (y a veces también física).

frenar familia tóxica

¿Cómo parar a una familia o relación tóxica?

  • Siendo asertivos: respetar e intentar ser respetado, decir “no” (y aceptar también negativas de los demás), marcar límites claros desde la calma y el respeto, entre otras cosas. Para poder frenar a un familiar o relación tóxica debemos ser capaces de expresar nuestros sentimientos y opiniones. No por ser familia tenemos que aceptar o dar por sentado sin tener en cuenta nuestros deseos.

 

  • Respetando: muchos conflictos suceden cuando no se respeta a un miembro o no se le tiene en cuenta. Cuando uno cree que puede decir todo lo que quiera y que sus opiniones son las únicas válidas. Aquí pondremos en marcha las habilidades asertivas y expresaremos a la persona tóxica cómo nos hace sentir. Marcaremos los límites de forma clara, lo que queremos y lo que no, sin ceder y sin hacerle caso a nuestro Pepito Grillo. Esa vocecita interior con sus “maravillosos” comentarios que intenta hacernos sentir culpables y que cedamos (otra vez).

 

  • Empatizando: intentar ponernos en el lugar de la otra persona, escucharlo activamente y tener en cuenta lo que siente y opina. Puede que quizá no estemos de acuerdo y entonces deberemos tomar una decisión: o entramos en conflicto o somos capaces de aceptar que estamos en desacuerdo. En el último caso, nos adaptamos a que lo que nosotros queremos no tiene nada que ver con lo que quiere la otra persona. Pero lo respetamos, sin entrar constantemente en los bucles de las discusiones.

 

  • Respetar los espacios: en las familias es donde más se exceden los límites entre los espacios y la intimidad de las personas. Por ejemplo llamar a deshoras o entrar en casa de un familiar sin avisar. Por eso debemos aprender a marcar y respetar los límites. Incluso a alejarnos si la situación nos supera. Marcar límites es fundamental para que cualquier relación funcione.

 

Estas son solo algunas pautas para empezar a parar a nuestros familiares o relaciones tóxicas. También podemos separarnos físicamente (mudarnos) o incluso romper la relación. Esto nos ayudará a ver las cosas con perspectiva y a ir logrando esa independencia emocional que ansiamos.

Del reconocimiento al cambio y la aceptación

Reconocer lo que pasa es el primer paso para frenar a una relación tóxica y nos ayudará a empezar a cambiarlo.

Además, si has llegado hasta aquí como miembro “no tóxico”, puede que te encuentres en una nueva etapa: la del cambio.  Y finalmente llegará la de la aceptación en la que conseguirás:

  • Ser capaz de dejar atrás los deseos de cambiar a tu familia o relación tóxica. Sabes cómo son y ya no quieres cambiarlos. Eres tú quién cambia cómo percibes a tu familia para que vuestra relación no sea tan conflictiva. O quién pone el fin a dicha relación de amistad o amor tóxica.
  • Reconoces sus patrones de conducta (y los tuyos): sabes dónde están los límites de ambos y vuestras debilidades.
  • Eres capaz de distanciarte emocionalmente de ellos: estás sin “estar”. No sigues en el bucle y consigues que no te afecte tanto.
  • Eres capaz de poner fin emocional y físicamente: tanto si se trata de tu familia como de una relación de pareja o de amistad tóxica.
  • Consigues liberarte de cargas que ya no te corresponden.
  • Eres capaz de dejar muchos sentimientos y vivencias negativas detrás: puedes perdonar, sanar heridas y seguir adelante con tu vida

 

Obviamente todo esto no se consigue de un día para otro. Es un proceso que lleva su tiempo y en el que podrás recibir la ayuda de un profesional que te guíe en tu camino de la aceptación, para seguir avanzando y definir tu verdadero “yo”. El que acepta de donde viene pero está preparado para seguir adelante y reconstruirse.

Y recuerda:

Tu familia no te define de forma absoluta: tú eliges cómo avanzar y quién está a tu lado

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