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El peso de tus preocupaciones

El peso de tus preocupaciones: ansiedad

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Hace poco leí una metáfora sobre el peso de un vaso de agua, y me pareció muy acertada para poder entender de una forma más clara los efectos que tienen nuestros pensamientos obsesivos y preocupaciones, algo de lo que ya os hablé en este artículo sobre nuestro Pepito Grillo interior; y que me gustaría compartir con vosotros.

¿Cuánto pesa un vaso con agua?

Aunque podamos pensar en responder que quizá entre 100  y 500 gramos, el peso absoluto no tiene realmente ninguna importancia, depende simplemente de cuánto tiempo sostengo el vaso: si lo sostengo durante un minuto no hay ningún problema. Si lo sostengo durante una hora me va a doler un poco un brazo. Si lo sostengo durante un día entero, entonces mi brazo se quedará entumecido y paralizado.

En cada uno de esos casos, el peso del vaso no varía, pero cuanto más tiempo lo sostengamos, más pesado lo sentiremos.

El estrés y las preocupaciones son como un vaso de agua: si pensamos en lo que nos preocupa un rato, no pasa nada, si pensamos en eso un poco más, comenzará a hacernos daño. Si pensamos en eso todos los días, nos sentiremos paralizados, incapaces de hacer nada.

Es importante tener en cuenta que caer en eso es lo que te estresa, así que, tan pronto como puedas, suelta toda esa carga. No continúes esa espiral de pensamientos ni te los lleves a casa o a la cama.

Qué hacer con nuestro “vicio” de pensar

Como bien representa la metáfora, cuanto más pensamos en lo que nos duele, más nos duele. Y sin embargo, la mayor parte de las veces somos incapaces de dejar de hacerlo. Entramos en bucle, una preocupación detrás de otra, y más si ocurren antes de quedarnos dormidos o en medio de la noche. ¡Ahora sí que ya tenemos una buena fiesta mental montada!

¿Qué podemos hacer? Os dejo algunos trucos que os ayudarán a que vuestras preocupaciones pesen un poquito menos y podáis sentiros mejor:

  • Aceptarlos: nuestros pensamientos (incluso aquellos más desagradables), forman parte de nosotros y por mucho que lo intentemos no dejarán de estar ahí, pero sí podemos aceptar que viajen libremente por nuestra mente, como si fuesen vagones de un tren, pero sin hacerle caso a lo que dicen. Simplemente observarlos.

 

  • Distraernos: podemos jugar con algún pasatiempo mental, como buscar 5 usos absurdos a 5 objetos. Por ejemplo, un lápiz sirve para escribir, pero… ¿para qué otras 5 cosas podría servir? Para recoger el pelo, como perforador, para jugar con él, etc. Y así con otros 5 objetos (o más). Cuando te des cuenta, habrás desconectado de aquello que te preocupa.

 

  • Actividades placenteras: cuando estamos ansiosos y preocupados tendemos a dejar de lado muchas actividades que nos gustaba hacer. ¡Recupéralas! Además de ayudarte a descansar la mente, te harán sentir bien.

 

  • Autoinstrucciones positivas: nos ayudan a reconocer que si bien puede que las cosas no vayan perfectamente, ¡también puede que vayan mejor de lo que nos pensamos! Si tu Pepito Grillo interior te dice que todo saldrá horrible, dale la vuelta con una respuesta realista. “¿Por qué tendría que salir mal? La última vez que lo hice, aunque pensé que saldría mal, resultó que fue mucho mejor de lo que creía”.  “No todo lo que pienso se cumple, no soy vidente ni soy capaz de leer las mentes…”

 

Si todo esto no es suficiente y tus preocupaciones te están superando, no lo dudes más y busca ayuda profesional

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